viernes, 11 de julio de 2014

Stop Motion. Svetlonos de Vaclav Svankmajer.


Svetlonos


El apellido Svankmajer está relacionado a uno de los grandes de la animación checa, Jan Svankmajer. Un artista en todos los aspectos. Aparte de director de cine, famoso por sus películas de stop motion, es poeta, escultor, artista gráfico, etc. 
Su mundo tan personal, onírico y surrealista ha influido en directores de la talla de Tim Burton o de Terry Gilliam. 

Sus célebres cortometrajes y mediometrajes han tenido sucesor en su hijo Václav. 
En Svetlonos (The Torchbearer) encontramos todo el reflejo de la obra de su progenitor de forma magistralmente plasmada. Desde su primer fotograma nos atrapa para mostrarnos una especie de Teseo en un laberinto de pesadilla. La búsqueda de un reinado, de una luz sumergida en las tinieblas.
 No se la pierdan, toda una joya. 


Svetlonos (The Torchbearer) (El aventurero) 
Director: Václac Svankmajer
Año: 2005
25 minutos





Y de regalo un surreal y divertido corto de tan solo 1 minuto de su progenitor. Pocas veces hemos visto un amor tan "carnal".

Meat Love (Carne Enamorada) de Jan Svankmajer.

Fuente: Oscar Euterio StopMotion

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Svetlonos


Svetlonos

Svetlonos

miércoles, 21 de mayo de 2014

Critica. Snowpiercer (Rompenieves) de Bong Joon-ho




Tremenda expectación. Tremenda decepción.


Si hay un director coreano al cual espero con impaciencia su próxima película ese es Bong Joon-ho. En su corta filmografía alberga títulos como la magnífica Mother (2009), o sus dos obras maestras, The Host (2006) y Memories of Murder (2003), esta última uno de los títulos claves e imprescindibles del thriller moderno.

La anunciada adaptación del cómic de Rochette y Loeb era una buena noticia. Snowpiercer en papel, no es nada del otro mundo. Es muy buena su idea y planteamiento, pero luego sus viñetas se ven y poco más. Tanto sus dos partes los considero cómics altamente sobrevalorados. Pero si el director coreano se pone manos a la obra podría llegar a ser diferente. 


Snowpiercer

Lo mejor de este lamentable descarrilamiento son sus minutos iniciales. Enseguida nos sitúa en ese tren lleno de supervivientes con una correcta y previsible ambientación y un humor negro tan notable como tan fugaz al desaparecer muy rápido de todo el metraje.
Nos las prometíamos felices, pero inexplicablemente la película cambia y se vuelve demasiado previsible. La excelente realización mostrada por Bong Joon-ho en sus anteriores trabajos aquí se limita a ser convencional y rutinaria. 

A medida que avanza la historia y nuestros "héroes" van pasando por los diferentes vagones, la película corre el serio peligro de desplomarse. No encuentro prácticamente ninguna satisfacción en ese avance tanto dentro como fuera del tren. No me atrapa, no me excita ni me conmueve. Esa presunta asfixia que tengo que sentir no está conseguida en ningún momento. El Rompenieves avanza y empiezo a aburrirme. Rápidamente me viene a la memoria otro título, la estupenda "El tren del infierno" (Runaway Train. 1985) de Andrei Konchalovsky que sí poseía una acción, tensión y diversión muy conseguidas. La película de Joon-ho no logra prácticamente en ningún momento esas sensaciones. Salvo un par de escenas bien resueltas, todo se resume en ir pasando de vagón en vagón a ver que nos depara, como si de una excursión de colegiales sucios se tratara. 



Snowpiercer

Y lo peor de todo. Tras dos horas llega el "ansiado" momento final. El creador de todo este "tinglado" aparece... y se resuelve de la peor manera posible. El déjà vu aparece repleto de filosofía barata y prescindible. Un climax final estúpido y muy aburrido. 
Bong Joon-ho crea demasiadas expectativas en ese vagón final y termina de decepcionar del todo. Al final es el menos interesante. Hemos visto alguno que quisiéramos saber más de él, como ese penúltimo mucho más oscuro.

A todo esto debemos sumar el tremendo error de casting en el protagonista principal de la película, el insulso y falto de carisma Chris Evans. El resto del reparto cumple correctamente con la presencia del siempre estupendo Song Kang-ho
Desafortunadamente Bong Joon-ho nos ha embarcado en un viaje aburrido y mal realizado. El guión no acaba de funcionar y la mano maestra que hemos disfrutado en sus anteriores películas aquí brilla por su ausencia.
Muy poco destacable en esta esperada película, tan solo el vagón escuela y el brazo congelado consiguen interesarme realmente.  


No me gusta Snowpiercer por:
  • Falta de claustrofobia y asfixia en el tren. No está logrado el ambiente presuntamente opresivo. En muchas ocasiones nos olvidamos que estamos a bordo. 
  • Escenas de acción demasiado rutinarias y nada novedosas.
  • Echo en falta más humor negro como el que aparece en los primeros minutos. Seguramente de lo poco bueno de la película.
  • Los diferentes vagones son mostrados como de un mero documental se tratara, desperdiciando en muchos de ellos lo que contiene y se muestra. Un ejemplo claro es el citado penúltimo vagón.
  • Nuestro prota barbudo. Se echa de menos un tipo como los de antes. El prototipo ochentero que nos cale hondo. En cada una de las escenas es absorbido por cualquiera del reparto, sobre todo por el "secundario" Song Kang-ho
  • El lamentable discurso final de Ed Harris. Filosofía barata y demasiada vista. ¿Para eso hemos recorrido todo el tren?
  • El exterior del tren no está demasiado logrado. Hay momentos que parece una maqueta de Ibertren rociada con spray de nieve. 
  • Ese Fin del Mundo ni inquieta ni asusta. La historia no nos atrapa en ningún momento con ese terrible suceso.   
  • La falta de tensión, o más bien la torpe realización, no consigue angustiarnos ni entretenernos a lo largo de toda la historia. Hay más inquietud en cualquier vagón de Metro que en todo un Rompenieves. 
  • Los lloriqueos finales de nuestro héroe. Lamentables, explícitos y prescindibles. 


Por cierto, ¿dónde duermen todos los habitantes de los vagones delanteros?...



Snowpiercer (Rompenieves)
 Director: Bong Joon-ho. Nota: 4/10




Snowpiercer

Snowpiercer

Snowpiercer

Snowpiercer



miércoles, 7 de mayo de 2014

Critica. El Viento Se Levanta de Hayao Miyazaki.





"El viento se levanta. Debemos tratar de vivir"



Durante muchos años Miyazaki ha sido (y es) uno de los más grandes. Ahora se retira (no acabo de creérmelo) y los que amamos profundamente esas historias llenas de imaginación y sobre todo VIDA lo vamos a echar mucho de menos. 


el viento se levanta

El cine de animación sigue siendo menospreciado por cierta parte de la crítica y por muchos espectadores. Siempre considerado como género de segunda fila, albergan en él auténticas obras maestras que a lo largo de los años nos han ido enamorando y apoderándose de nosotros. El maestro japonés es sin duda el que más gloriosas y memorables películas nos ha dejado. "Mi vecino Totoro" (1988) o "La princesa Mononoke" (1997), son algunas de ellas. Ahora toca el merecido descanso, la retirada y reposo del genio. Para ello ha variado el rumbo, y sus mundos y seres imaginarios tan únicos e inimitables, en cierta parte los ha dejado para ofrecernos una historia que destila puro clasicismo, un melodrama al más puro Hollywood dorado, repleto de sueños y de amor. 

El viento se levanta nos cuenta la historia de Jiro Horikoshi, un ingeniero aeronáutico japonés el cual diseñó varios cazas utilizados durante la Segunda Guerra Mundial.
Miyazaki se centra en la figura de este chico repleto de ilusión, sacrificio y sobre todo SUEÑOS, algunos de ellos tan oníricos y fascinantes como en los que aparece su ídolo, el italiano Caproni, uno de los pioneros de la aeronáutica. Para ello el maestro nipón recrea escenas magníficas realizadas con todo mimo y detalle.

A lo largo de varios años nos sumergimos en la vida de ese niño que sueña ser piloto pero que debido a su gran miopía tiene que "conformarse" con diseñar esos aparatos voladores. 
La grandeza de esta historia radica en su planteamiento y forma. Está tratada como los clásicos. Como aquel Tyrone Power de "Cuna de Héroes" (1955) de otro maestro como John Ford, Miyazaki nos muestra la vida dentro de la compañía aeronáutica y la relación con los miembros de esta, en especial con un jefe tan peculiar como entrañable.  
Si todo esto está realizado de manera notable, existe otra historia que es la que hace rozar a la película de obra maestra. Porque donde se hace grande, muy grande, es en su maravillosa historia de amor. De nuevo seguimos con puro clasicismo como si de un Frank Borzage se tratara. 


el viento se levanta

el viento se levanta


Acusada por sus detractores de tópica, podemos estar de acuerdo o no, pero está realizada de una manera tan excepcional, tan maravillosa y delicada que se alza como una de las historias de amor más románticas que nos ha regalado el cine reciente. Iniciada en un tren, no podía ser en otro medio de locomoción (sin duda el más romántico de todos), y acompañada del Gran Terremoto ocurrido en 1923, el encuentro entre Jiro y la bella Nahoko es de esos de idas y venidas, en un país destrozado por la catástrofe y en plena ebullición de una futura guerra. Recuerdos de obras maestras como "Doctor Zhivago" (1965) de David Lean o de "Tiempo de amar, tiempo de morir" (1958) de Douglas Sirk. Escenas llenas de grandioso espectáculo se mezclan con el detalle de lo invisible, en donde el cine japonés lo maneja con una grandiosa maestría, recordemos al gran Yasujiro Ozu. Los inolvidables encuentros de la pareja se ven finalizados en la mejor secuencia de la película, la maravillosa, sencilla y emocionante boda de los protagonistas, una de las mejores que he visto en la historia del cine.   

El despertar de una ilusión y la resignación ante la pérdida en una historia épica y lírica, sencilla e intimista, dolorosa en la enfermedad y en la naturaleza tan presente en la monumental obra del director nipón. Esta vez el componente fantástico es el propio viento capaz de hacer volar un sombrero para dar inicio a una gran historia de amor como aquella carbonilla de "Breve Encuentro" (1945), otra vez David Lean. El viento tan imprevisible como caprichoso, capaz de cambiar el destino y tan mágico para hacer volar unos simples y emocionantes aviones de papel. 



el viento se levanta


Una animación extraordinaria, bellísimas imágenes y una excepcional música a cargo del habitual Joe Hisaishi acompañan a esta extraordinaria película. 
Uno de los mayores soñadores que nos ha dado el cine nos ha regalado una hermosa historia de amor repleta de sueños, infancia, vida y muerte. 

El maestro se ha retirado como los más grandes, a la altura de testamentos como "Siete Mujeres" (1966) de Ford, "Gertrud" (1964) de Dreyer, "Lola Montes" (1955) de Ophüls, "Dublineses" (1987) de Huston o "Madadayo" (1993) de Kurosawa. 


El viento se levanta, pero quien sabe que es lo que nos devolverá....

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El viento se levanta (The Wind Rises - Kaze tachinu). Director: Hayao Miyazaki. Nota: 9/10

el viento se levanta


el viento se levanta

el viento se levanta

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jueves, 24 de abril de 2014

Critica. Noe de Darren Aronofsky.



"Tú seras el último hombre, y a su tiempo también volverás al polvo. La creación se quedará sola, a salvo y hermosa"


Si buscamos en el diccionario de sinónimos la palabra obsesión, no nos aparece. Pero debería incluirse un nombre con mayúsculas: Darren Aronofsky

Su última película Noé (Noah), está generando bastante controversia entre los fieles y adictos seguidores del director neoyorquino. ¿Ha traicionado a su estilo vendiéndose al más puro cine comercial? O por el contrario, ¿contiene sus señas de identidad intactas?
Si analizamos Noé, lo primero que vemos es la gran superproducción que es. Esto sería ilógico negarlo. Y también una historia mucho más accesible que cualquiera de las otras de su filmografía. Esta historia personal del Antiguo Testamento conecta con una amplia mayoría de espectadores, salvo los que se escandalizan por tonterías como no ser fiel a los textos bíblicos.
Entonces, ¿es este el "crimen" de Aronofsky? ¿Esta es su supuesta prostitución ante lo comercial? Definitivamente no son argumentos de peso para criticar y juzgar tan duramente este barbudo y notable Noé. 

noe darren arronofsky


El cine de Aronofsky siempre ha sido incómodo. Historias llevadas al extremo. Obsesiones y adicciones que hacen que sus personajes bajen a los infiernos sin la más remota posibilidad de escapar de él. Pero también su ecléctico cine ha coqueteado con el cine más comercial. ¿Acaso Cisne Negro (Black Swan. 2010) o El luchador (The Wrestler. 2008) no son dos obras "bastante comerciales"? Entonces, ¿por qué tanta crítica?

Noé puede tener sus aciertos (muchos) y defectos (pocos), pero nunca será cine que cae el lo gratuito. Particularmente, en su última película veo muchas de sus señas de identidad. Su imponente personaje principal, Noé, interpretado magníficamente por Russell Crowe, es uno de los grandes de su filmografía y en él engloba muchas de sus personales obsesiones. Aronofsky nos cuenta las diferentes etapas y estados de ánimo y moral de Noé de manera espléndida. La creencia, la duda, el enfado y por último la desobediencia y supuesta redención es el hilo conductor de esta universal historia.
En sus más de dos horas de proyección asistimos a un tour de force que nos arrastra por un camino de oscuridad y doble moral tremendo. Un tipo que bien podría haber sido un héroe pero que finalmente se nos muestra como otro humano medio villano, que porta la maldad que el diluvio trata de destruir. Muy interesante este punto de vista. El agua destruye y purifica todo, pero en el arca también hay maldad, no todos son puros. El hombre alberga innata su inocencia y su maldad. 


La película está muy bien estructurada. Asistimos a las visiones de Noé, al mandato divino, a la búsqueda de la salvación. Todo parece ser perfecto. La nueva naturaleza, los nuevos aliados, la construcción del monumental arca, pero a mitad de película todo cambia para volverse oscuro y tenebroso. Es aquí donde la historia se vuelve grande, el mal hace presencia para desembocar en una excelente escena de acción para tomar el arca y la salvación. 
Pero lo mejor aún está por llegar, y donde mejor se mueve Aronofsky. Una vez comienza el diluvio y encerrados en el arca, la atmósfera se vuelve malsana e irrespirable. Desaparece la Luz (un elemento clave en la historia), el Creador ya no aparece, ya no hay atisbo de ningún Dios. El dilema moral se apodera de Noé y el personaje que conocíamos desaparece por completo. Aumenta su "locura divina", su enajenamiento, sus espléndidas idas y venidas por el arca. Es el mejor Aronofsky, el que una vez iniciado el viaje, nos muestra el Génesis de manera soberbia.


Aronofsky ha jugado sus cartas, es evidente el reclamo comercial en sus buenas secuencias de acción. Una atracción muy sugerente para el gran público que consume vorazmente cualquier blockbuster, pero también muestra, y de qué manera, su particular cine y su particular y libre historia sobre este famoso personaje bíblico. En Noé encontramos señas personalísimas de su director como pueden ser la tremenda obsesión de su principal personaje, la búsqueda de algún sentido existencial y una muy especial como es el amor eterno, que ya expresó de manera prodigiosa en su obra maestra, la polémica La fuente de la vida (The Fountain 2006). 

noe darren arronofsky

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Se le puede achacar cierto "piloto automático" en los primeros compases, o un villano encarnado en la figura de Tubalcaín demasiado hollywoodiense, o ese descafeinado epílogo final lo más flojo de la película, pero más allá de ser juzgada como una historia religiosa-moralista-comercial, la película de Aronofsky es la historia libre y personal de un ser humano cualquiera, de tuvo la dicha o la fortuna de llamarse Noé y ser el elegido para crear un nuevo mundo. 
Como en toda su filmografía Aronofsky nos ofrece un cine que puede gustar más o menos, pero siempre diferente y poco complaciente. Y por supuesto, un cine reflexivo que cuestiona muchos aspectos sobre el ser humano. 

Noé (Noah) Director: Darren Aronofsky. Nota: 7/10



"Si tuviéramos que entrar al jardín de nuevo, sería sólo para destruirlo una vez más. El Creador nos ha juzgado, la humanidad debe terminar"



Noé. El Cómic de Darren Aronofsky

Como ya sucediera con La fuente de la vida, Aronofsky plasmó su historia en viñetas. Junto a su co-guionista Ari Handel y con los dibujos de Niko Henrichon podemos disfrutar de un estupendo cómic, diferente a lo plasmado en la película, mucho más cercano al género fantástico que a una historia bíblica. Una mezcla de Dune, Conan o el mismísimo mundo de Tolkien. Muy recomendable. Lo podéis encontrar aquí  

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miércoles, 26 de marzo de 2014

Critica. Moebius de Kim Ki-duk




"El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional"
(Sidhartha Gautama. Buda)

Uno de los directores más libres y personales que existen se está (lo están) arrinconando cada día más con sus nuevas y delirantes propuestas. Cada vez cuesta más que sus nuevas obras logren un hueco en la cartelera de nuestros cines. Kim Ki-duk es un tipo extraño, muy extraño. Lejos de modas y postureos, él sigue a lo suyo. Sus películas pueden gustar más o menos, pero lo que está claro es que no engaña a nadie, o las tomas o las dejas, o las amas o las aborreces. Un extremista del celuloide que tenemos que intentar que no se agote y nos deje plantados ante sus maravillosas locuras. 

La última en entrar en escena es Moebius y llega para no dejar indiferente a nadie. Kim Ki-duk (desde ahora KKD), nos sumerge en una historia perversa y sórdida, para mostrarnos la extrema bajeza del ser humano de una manera muy perversa e incluso cómica. 


moebius kim ki-duk


Presentada en el Festival de Venecia del 2013, arrastra una gran polémica por sus escenas de sexo y violencia, donde campan a sus anchas la violación y el incesto. 
Rodada sin diálogos, como si de un film mudo se tratara, los personajes no tienen nada que decir pero sí mucho que mostrar. Padre-madre-hijo y amante son cuatro seres bien distintos francamente despreciables, que se aman, se odian y se necesitan¿?. Triángulo amoroso, síndrome de Edipo, Santa Trinidad con inquilino repleta de destrucción que nos lleva ante un final que roza el paroxismo del buen gusto y de la razón.

Otro gran intérprete de la película es la Religión. Aparte de regalarnos una de las mejores y más fascinantes escenas del cine moderno, la adoración linterna en mano de la imagen de Buda, el Budismo que ofrece KKD es un camino original y retorcido. El sexo para conseguir felicidad y placer, sentimiento efímero necesario que es mostrado por el director de múltiples maneras depravadas e insanas. Sexualidad como uno de nuestros deseos mundanos y como alcance de la iluminación. Para el budismo el sexo no es bueno ni malo, simplemente es. Solo a un tipo como este se le puede ocurrir mostrarnos como alcanzar el orgasmo onanista mediante el dolor y el masoquismo. 
Y como no, el Cristianismo y los conceptos de perdón, arrepentimiento, culpa, redención y castigo, muy habituales en la obra del director coreano.


La película contiene casi todo lo peor del comportamiento del ser humano.Como eje de la historia un castramiento (o dos...) y alrededor un mundo enfermizo que observa y actúa, pasiones y dolor llevadas a un extremo insospechado. 
Los tres actores que interpretan al cuarteto protagonista cumplen de manera notable. Sin mediar palabra alguna todos los sentimientos son perfectamente ejecutados y mostrados en el tour de force que les plantea el director. 

Muchos acusan de ridícula a Moebius, y razón no les puede faltar. Son muchas las escenas en donde esbozamos una sonrisa, hasta vomitamos una carcajada, pero enseguida esa mueca se nos hiela para mostrar otra totalmente distinta que nos remueve tripas y estómago. La fina línea del ridículo está presente a lo largo de todo el metraje, pero KKD es un maestro en no traspasarla. Al igual que en películas anteriores sale airoso del reto y nos vuelve a lanzar otro puñetazo en la cara sin que nosotros podamos esquivarlo. 


moebius kim ki-duk


La cámara vuelve a ser sucia y descuidada. Recuerda mucho a una de sus últimas obras, la estupenda e incomprendida "Amén", pero en el aspecto técnico mucho más cuidada, sobre todo en el apartado sonoro. KKD rueda de manera convulsa como la propia historia, con algún zoom que puede asustar a más de uno pero que no desentona en absoluto con la narración. 

Cine diferente no apto para todos los públicos, con un arranque tremendo y demoledor. Sus primeros veinte minutos es de lo mejor que nos ha dado su cine. Luego ya metidos en esta montaña rusa de la locura es difícil bajarse. Hay que aguantar todo el viaje, con subidas y bajadas, para acabar medio noqueado ante la propuesta tan radical y temeraria de este director tan polémico como necesario. 
Avisados estáis. Luego no quiero escándalos....


"Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo"
(Selma Lagerlof)






moebius kim ki-duk


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viernes, 28 de febrero de 2014

Duelo de Titanes: Critica. Her de Spike Jonze




her



Moverse en el Filo y Caer al Precipicio: La Superficialidad Anodina de Her, por David Amorós

Los dos primeros largos dirigidos por Spike Jonze nos revelaron uno de los caracteres más alucinantes y talentosos del reciente cine americano. Tanto Cómo ser John Malkovich como Adaptation. (El ladrón de orquídeas) nos explicaban historias de egos terribles y de procesos de creación dolorosos que pese a la correcta dirección, no nos engañemos, basaban la mayor parte de su genialidad en un guión muy original y que funcionaba en lo íntimo pero también en lo universal. Pero Charlie Kaufman (guionista de ambas y  de otra maravilla que por aquí se tituló ¡Olvídate de mí!) dio el salto a la dirección (con un resultado mucho menos genial que en las películas aludidas) y dejó a Jonze y a su otro gran beneficiado, Michel Gondry, con la obligación de construir sus propios guiones para sus películas. Y claro, nada fue lo mismo.

Dejemos a Gondry que hoy no toca y hablemos de Spike Jonze y en especial de su última película, la mediocre y fallida Her (tras la también bastante lamentable Dónde viven los monstruos que hacía presagiar que el Jonze escritor era insulso y falto de talento). En Her, Jonze nos propone una temática a priori muy atractiva pero que, por moverse en los límites de la credibilidad, necesita de un tacto genial a todos los niveles para no caer en lo ridículo. En un futuro cercano un hombre sensible que ha sufrido una ruptura amorosa se convierte en un solitario inadaptado y termina por enamorarse de un programa informático de última generación con voz de mujer que en su afán por asemejarse a los humanos también se enamora (o cree haberse enamorado) de él. La idea de mostrar como en el futuro nos vamos aislando con la tecnología hasta el grado que la película explica podría haber resultado francamente genial y reveladora. Pero el resultado deja mucho que desear.

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Para empezar tenemos que ubicar al personaje de Joaquin Phoenix (lo siento, pero me parece muy sobreactuado, como tantas veces). Y claro, el tío era un hombre genial y vital y la alegría de la huerta hasta que fíjate tú, la buena de Rooney Mara lo abandonó. Para mostrar tan terrible desgracia vamos a tirar de flashes, cada uno de los cuales es un vergonzoso tópico, acompañados de una lamentable fotografía teóricamente preciosista con mucho rayos de sol (cuánto daño ha hecho Malick al cine reciente), pero permitidme, muy cursi, muy poco personal, en que se vea lo doloroso de la ruptura y nos haga sentir la pena necesaria por ese ser que ahora es el pobre Phoenix, devastado. Como está tan solo termina por mantener una relación de cierta amistad con un programa informático con voz de chica (la de Scarlett Johansson) de la que termina por enamorarse. Todos los tópicos de robots que ansían tener sentimientos están aglutinados en la intención de la Scarlett por sentir, por amar, por descubrir las cosas de que gozamos los humanos y los sistemas operativos se pierden (sic). Muy original todo, como podéis ver. Y la voz de Scarlett de pavoneo continuo (incluso su torpe canción), chirriante, indigna de un “ser” teóricamente superior, no hace más que estropear el presunto encanto de esa señorita ¿artificial? que ansía evolucionar a otro estado. Pero aún y así podría haber buenos momentos. Jonze no dirige mal, el tema podría llegar a ciertas verdades, a momentos de tristeza generacional. Pero no. La mayoría son ridículos. Esa escena con fundido a negro con los dos amantes haciendo el amor da tanta vergüenza ajena que me sentí incómodo en mi butaca de cine. El Phoenix loco de desamor corriendo y tropezando por ese LA brumoso (un acierto de la película, que por cierto ya se ha hecho en 2574 ocasiones en cine) es de traca y ese picnic con otra pareja ni os cuento. Los ataques de celos de la señorita instalada en el ordenador no tienen ninguna justificación. No solo tiramos de tópicos si no de trazo grueso en todos los aspectos de la película. Tiene que haber celos, pues los hay, aunque estén metidos con calzador. Solo el buen hacer de Amy Adams podría conmoverme (si no fuese porque su historia está mal construida y con golpes de efecto interesados).
En fin, un despropósito, una pena que me desilusionó muy pronto y que me aburrió de forma escandalosa. Y lo peor, ya no confío demasiado en lo siguiente de Spike Jonze. Veremos…

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All You Need is Love, por Ciudadano Noodles


Dejemos claro desde el principio el camino a elegir. La última gran película de Spike Jonze, Her (la anterior era un desastre y ahí si coincidimos amigo), la podemos apreciar de dos maneras. Unos promulgan el sentido distópico de la historia. Un cuento futurista en donde la tecnología campa a sus anchas absorbiéndolo todo. Las personas han dejado casi de serlo para dar paso a una revolución de las máquinas. Es curioso, como otro nombre importante como el de Terry Gilliam basa su discurso de su nueva y excelente película The Zero Theorem en eso, en la extrema esclavitud tecnológica.
Pero lo que nos atañe ahora es la película de Jonze, con una ambientación a caballo entre lo vintage y por qué no decirlo diseño Ikea, trasportándonos a un futurista y triste Los Ángeles en cromado color pastel y repleto de rojo y naranja, sol y atardeceres. Ciudad perfecta en la que no apreciamos coches y en donde los  apartamentos son perfectos. En este aspecto mucho tiene que ver la excelente  fotografía de Hoyte van Hoytema. Ambientación y vestuario (¡esos impagables pantalones por encima de la barriga!) se mezclan de manera notable.

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Pero donde sobresale Her por encima de todo y es el camino que hay que coger y aferrarse fuertemente a él, es en la historia de amor y soledad con mayúsculas que nos cuenta. Y es que en las cosas más sencillas es donde radica la belleza, y si no que se lo pregunten a Jep Gambardella.
Spike Jonze ha creado una extraordinaria historia de amor. En Her asistimos a las múltiples facetas que ofrece este sentimiento tan maravilloso y doloroso al mismo tiempo. Porque no solo habla del amor de un tipo extraño y una máquina, no. Habla de la ruptura, de cómo superarla, del posible amor que tenemos a la vuelta de la esquina, y como no de la soledad. La pérdida del amor genera un angustioso sentimiento de soledad tan grande como el mismísimo LA.
El personaje de Theodore interpretado (otra vez) de forma excepcional por Joaquin Phoenix es uno de tantos seres solitarios y melancólicos en plena transición de ruptura, que deambula en busca de amor o de sexo, o de lo que diantres sea en sus días melancólicos y noches solitarias. Como decía antes un tipo raro y especial,  pero como dice un personaje en la película “¿no son raros todos los que se enamoran?, una locura socialmente aceptable”. Phoenix nos ofrece una desgarradora interpretación llena de emoción y sentimientos que vuelve a proclamar al actor como uno de los mejores de su generación.
Dos amores secundarios, el pasado encarnado en Rooney Mara,  y el futuro-posible en el papel de Amy Adams. Dos papeles que aportan a la vida de Theodore el desasosiego y el consuelo, sencillos pero necesarios. Y luego, claro está, el amor principal, Samantha. Y oh! Sorpresa, es un sistema operativo al cual presta la voz Scarlett Johansson, y que vemos literalmente. Porque al igual que un libro nosotros tenemos ventaja, sabemos quién es y ponemos imagen a la tecnología.
La relación comienza con incertidumbre, pero poco a poco vemos cómo se va gestando una historia de amor tan especial como bella y delicada. Una historia universal en donde hay cabida para el amor, el sexo y los celos. Momentos, secuencias y escenas tan extraordinarias como la primera noche de amor, que acertadamente el director funde en negro para dejarles a solas, o el terrible alquiler de un cuerpo para hacer efectiva su relación. Una secuencia que directamente nos provoca terror y lástima.
Al igual que otros no humanos como Hal 9000 de 2001, o el replicante Roy de Blade Runner, este sistema operativo, Samantha, intenta revelarse y ser algo más. Busca la vida real, el contacto con la persona amada, su aliento, su calor.  Samantha anhela y ama un sueño, al igual que Theodore, el cual busca su salvación a través de la tecnología. Dos metas difíciles de conseguir, flirteando con la no-realidad pero encontrando el amor más apasionado.  Y es que Spike Jonze nos muestra una conexión-desconexión emocional primorosa, rodada con una especial delicadeza y melancolía que se apodera de nosotros. El fino humor que ligeramente aparece queda enterrado ante la apasionada historia de amor y soledad que se nos muestra. 
Jonze rueda este nuevo enamoramiento como un nuevo proceso de aprendizaje, tanto para el humano como para la máquina, indagando en todo aquello que la vida nos ofrece y que debemos percibir en nuestros sentidos.
Her no es ciencia ficción, es una realidad reconocible. Es amor, es el peligro ante una de las peores condenas para el ser humano, la soledad. Son los recuerdos, tan presentes una y otra vez en cada una de nuestras vidas. Pero sobre todo es gran cine, una pequeña y sencilla historia de amor aderezada con el estímulo de un hipotético futuro.

Her acaba en una azotea con dos seres perdidos en el universo pero más cercanos de lo que ellos piensan, tan solo una pared les separa. El amor tan caprichoso como siempre. 

her


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