Hoy viajamos en el tiempo. Nos montamos en nuestro particular DeLorean y señalamos en nuestra máquina el año 1931.
Este año uno de los mayores genios del cine, rodaba una de sus obras maestras, una genial película, una comedia romántica como pocas, la portentosa....
Luces de la Ciudad (City Lights) de Charles Chaplin.
Este año uno de los mayores genios del cine, rodaba una de sus obras maestras, una genial película, una comedia romántica como pocas, la portentosa....
Luces de la Ciudad (City Lights) de Charles Chaplin.
En nuestra época llena de Batmans, Prometheus y 3D, no viene mal retroceder al pasado, a los orígenes del cine y comprobar que existen muchas películas maravillosas. Sí son en blanco y negro y mudas, pero os aseguro que algunas le dan mil vueltas a muchas de las producciones actuales.
En este caso el gran Chaplin, realiza una de sus películas más inolvidables. Un director, actor, guionista, músico, etc, en definitiva un gran artista con grandísimas obras.
Siempre fue revolucionario. En este caso, y en ese año, el público estaba entusiasmado con la llegada del sonoro, pero Chaplin, siguió apostando por esa clase de cine para realizar esta Obra Maestra.
Siempre fue revolucionario. En este caso, y en ese año, el público estaba entusiasmado con la llegada del sonoro, pero Chaplin, siguió apostando por esa clase de cine para realizar esta Obra Maestra.
"City Lights" es la que más me gusta de toda su obra y eso quiere decir mucho. En la cima de su carrera, Chaplin demostró a todos, público, crítica e industria, que todavía el cine mudo era el gran cine. Muchos de sus colegas ya rodaban en el sonoro, incluso otro genio como Buster Keaton ya se había pasado al gran descubrimiento.
En esta película asistimos a una técnica y planteamiento excepcional.
Debajo de la aparente sencillez mostrada en cada una de sus imágenes, se esconde un trabajo muy organizado y sobre todo rebosante de talento.
Son muchas las escenas prodigiosas, en donde comprobamos la mano de un maestro y de un verdadero genio.
Debajo de la aparente sencillez mostrada en cada una de sus imágenes, se esconde un trabajo muy organizado y sobre todo rebosante de talento.
No voy ha comentar las muchas virtudes de esta famosísima película porque se ha escrito mucho, y bien de ella, solamente quiero decir, que para el que no la haya visto (inconcebible!) se está perdiendo un prodigio de emoción. Desde la primera imagen, hasta el bellísimo, emocionante y sobrecogedor final de el vagabundo y la violetera, Chaplin nos hace reír y llorar.
Es un alegato a favor de la imagen. Comprobamos como el diálogo no es tan necesario, si con tan grandes imágenes, escenas y secuencias podemos realizar un verdadero prodigio. Es decir, la emoción a través de la imagen.
Existe un pequeño fragmento eliminado del montaje final de la película. Son siete minutos de puro deleite, y que visto ahora ha quedado como un pequeño corto excepcional. No hace falta integrarlo en la película ya que por sí solo tiene vida propia.
La secuencia es muy sencilla, Charlot se detiene junto a un escaparate en una avenida repleta de gente e intenta introducir un trozo de madera por una rejilla.
Es realmente portentoso como Chaplin construye esta secuencia. Vemos los intentos en vano del vagabundo en conseguir su reto. Pasan los minutos y a ese momento se van uniendo varios personajes que pasan por allí.
¡El "puñetero" trozo de madera no hay manera humana de que caiga por la rejilla!
Curiosos, gente de todo tipo, un empleado algo peculiar, e incluso el mismo escaparatista que le da la formula de como introducirlo... Y como no el inoportuno policía "toca pelotas".
¡El "puñetero" trozo de madera no hay manera humana de que caiga por la rejilla!
Curiosos, gente de todo tipo, un empleado algo peculiar, e incluso el mismo escaparatista que le da la formula de como introducirlo... Y como no el inoportuno policía "toca pelotas".
Esta secuencia está incluida en el DVD de la película. Pero para todo aquel que no la haya visto, o que quiera volver a verla y disfrutar de ella, aquí esta:
Una pieza maestra, un curso de cine de siete minutos.
Dominio del lenguaje cinematográfico. Que tomen nota los que quieran dedicarse a este arte.
¡Esto es cine señores!








