En estos días que tenemos poco tiempo (para variar). Que andamos liados, ya sea con reuniones de amigos o familiares, o buscando los reyes para los más pequeños, vamos con una pequeña entrada para recordar uno de los lugares prefereridos de los amigos blogueros que conozco.
Japón, el anhelado pais del sol naciente
Esta Navidad tendría que haber estado allí, pero el destino y otra serie de circunstancias han hecho que sea imposible. No me queda otra que esperar a mejor ocasión.
A la espera de Santa Claus que le tenemos a la vuelta de la esquina, o "Tío Santa", Santa no ojisan, como lo llaman en Japón, vamos con una película, un libro y dos estupendos vídeos.
Tokyo Godfathers
Recupero de nuevo, la magnífica figura del director Satoshi Kon, para recomendaros una maravillosa historia del año 2003. Codirigida junto a Shôgo Furuya, nos cuenta una historia de Navidad. En un Tokio nevado nos encontramos con tres peculiares vagabundos, que una noche encuentran abandonado a un recién nacido. Ante la duda de llevarlo a la policía, uno de ellos insiste en quedárselo y que sean ellos mismos los que busquen a los padres. Una maravillosa aventura, llena de emoción, incluso con yakuzas de por medio, que se inspira en la estupenda "Tres Padrinos" de John Ford.
Considerada como una obra menor del director, es verdad que no alcanza la maestría de Perfect Blue o Paprika, pero la película es deliciosa, una excelente muestra del talento del malogrado Kon. Un bonito cuento navideño que seguro gustará a todos. No esperéis una historia de lágrima fácil, incluso de final complaciente y feliz, es emocionante pero no regala nada. Una fábula que merece la pena, técnicamente excelente, y que para estas fechas (u otras), es una buena ocasión de recuperar.
Capra, Chaplin, Ford, la importancia del amor y del perdón, alegría, tristeza, esperanza, todo cabe en "Tokyo Godfathers".
Tres vagabundos que se enfrentan a su pasado. Un bebé, Kiyoko ("niño puro"), nacido en Nochebuena. Un Tokio frío y nevado. Una emocionante aventura.
Os dejo con la película completa y subtitulada.
Una novela
Un grito de amor desde el centro del mundo. Kyoichi Katayama. 2001 "Aquella mañana me desperté llorando. Como siempre. Ni siquiera sabía si estaba triste. Junto con las lágrimas, mis emociones se habían ido deslizando hacia alguna parte. Absorto, permanecí un rato en el futón hasta que se acercó mi madre y me dijo: -Es hora de levantarse-"
Así comienza esta preciosa novela, de la que dicen, es la novela japonesa más leída de todos los tiempos. Una conmovedora historia de amor entre dos adolescentes, en donde la vida y la muerte se cruzan. No es que sea un libro fundamental y que haga historia, pero os la recomiendo. Para leerla de un tirón.
"Enamorarse de alguien significa pensar primero en el otro. Si yo sólo
tuviera un poco de comida, querría dártela a ti. Si tuviera muy poco
dinero, antes que comprarme algo que me gustara a mí, te lo compraría a
ti. Y, sólo con que tú me dijeras que estaba bueno, ya se me quitaría el
hambre y, si tú estuvieras contenta, también lo estaría yo. El amor es
esto"
"Cuando
se ama a una persona, su ausencia se convierte en un problema, su
ausencia produce dolor en la persona que ha dejado atrás. Y la tristeza
siempre le lleva a uno a la misma conclusión: «La despedida ha sido
dura, pero algún día volveremos a reencontrarnos»"
"A
mí, una sola muerte me ha despojado de todas mis emociones. Aquí es
donde estoy yo. Donde me encuentro sin ver nada, sin oír nada, sin
sentir nada. Pero ¿estoy aquí realmente? Y si no, ¿dónde estoy,
entonces?"
"Yo también sufría, pero mi dolor no era más que un vano intento de experimentar el suyo"
"El
tiempo que he estado contigo ha sido corto, pero muy, muy feliz. Tan
feliz que no podía serlo más. Seguro que he sido más feliz que nadie en
este mundo. Incluso en estos momentos… Con eso basta"
"Vivir
la vida cotidiana, día tras día, era un suicidio del alma y una
resurrección perpetuas. Cada noche, antes de dormir, deseaba no volver a
despertarme. Al menos, no volver a despertarme en un mundo sin Aki. Y,
sin embargo, al llegar la mañana, abría los ojos en un mundo vacío,
helado, donde ella no estaba. Y volvía a resucitar como un Cristo sin
esperanza"
"Sucede
a veces, que una mañana de improvisto, encuentras en el sitio donde lo
dejaste, algo que perdiste mucho tiempo atrás. Bonito, con idéntica
forma a la que tenía. Y aún parece más nuevo que cuando lo perdiste.
Como si alguien desconocido te lo hubiera estado guardando con amor"
Japón
Y ahora dos vídeos sobre Japón, en los cuales encontramos muchos y diferentes lugares. Acompañados del sonido ambiente, duran cada uno ocho minutos y merecen mucho la pena. Volemos hasta allí y demos un precioso paseo...
メリークリスマス MERII KURISUMASU !
Pues eso que Feliz Navidad y un fuerte abrazo para todos!!
El pasado veinticuatro de agosto se han cumplido dos años de la muerte de Satoshi Kon. Algunos os preguntaréis, ¿quien es este tipo? Otros, a los que nos gusta y encanta el cine de animación, y sobre todo el que viene de Asia, la noticia nos entristeció mucho. Perdíamos a uno de los grandes.
El caso es, que en el estupendo blog amigo Cine con Alma, hace unos días se preguntaba por cual era nuestra película de animación favorita. Ahí salieron rápidamente las obras maestras de Ghibli, incluso Pixar. La del blog era una de Satoshi Kon.
Aunque la he visto varias veces, reconozco que la tenía algo lejana, me gustaba mucho pero no llegaba a tal extremo de considerarla como la mejor. Ayer la volví a ver, y está claro, estamos ante una película asombrosa.
En 1998 Satoshi Kon rodaba su primera película, la mejor de todas ellas, una obra maestra extraordinaria......"Perfect Blue"
Perfect Blue. Director: Satoshi Kon
Basada en una novela de Yoshikazu Takeuchi, es un proyecto que le llegó de rebote. En principio la película no iba a ser animada, e incluso el propio director cuenta que modificó el guión porque la novela no le gustaba demasiado.
El caso es que la obra resultante fue un total éxito de crítica y público, y no es para menos.
La historia de Mima, una cantante de J-Pop (japanese pop), que decide ser actriz. A partir de aquí comienza una historia de pesadilla, mezclando mundo real e imaginación.
Creo sin lugar a dudas que es uno de los mejores y más fascinantes guiones que he visto dentro del mundo de la animación.
La película es aparentemente confusa, con distintas realidades, en donde predominan las alucinaciones de la protagonista.
Satoshi nos sumerge en su mente, nos cuenta con todo detalle el descenso a los infiernos de Mima.
¿Realidad o ficción? A lo largo de todo el metraje, llegamos a dudar de todo lo que vemos.
Una de sus tantas cualidades, es que todo está bien contado. En ningún momento es un follón, no nos perdemos en la trama, y además la película desemboca en un desenlace claro, en el cual todos los cabos sueltos son atados.
Se la puede considerar un thriller, un drama psicológico, una película de terror, incluso se permite licencias de escenas de alto contenido sexual. Aclararé que es animación para adultos.
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Historia de locura, de miedos, llena de violencia y emoción.
Importante también es la crítica ante ciertos aspectos del Japón actual, sobre todo el fenómeno de los ídolos y fans, y hasta que extremo pueden llegar. Comprobamos que el camino de las estrellas no está plagado de rosas. Ahí están sus managers y productores, dueños absolutos de estas "marionetas".
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"Perfect Blue" es un magistral juego de identidades y realidades, que se traduce en un certero final como colofón a una película redonda.
No puedo dejar pasar por alto, otro aspecto importante, y es la influencia de la obra de Satoshi Kon, y sobre todo de esta película, en varios directores de renombre. Desde Christopher Nolan y su famoso "Origen", a (sobre todo) Darren Aronofsky, otro director que nos cuenta historias llenas de locura y pesadilla.
Darren compró los derechos de la película para hacer un remake, pero solo se quedó en el intento y tomó "prestado" alguna escena.
Quien haya visto esta película y "Cisne Negro" se dará cuenta de lo que comento. De momento el nombre de las protagonistas son muy parecidos, Mima y Nina. Y ambas historias tienen un paralelismo muy claro. Incluso ciertas escenas de la película de Aronofsky, son copias claras de la de Kon. Aquí os dejo una comparativa, ojo para el que no la haya visto, ya que contiene muchos spoilers.
Pero donde está claro, la copia, el homenaje o como se quiera llamar es en "Réquiem por un sueño", aquí os dejo la prueba.
También ha sido comparado con David Lynch. Incluso descubrí esta película gracias a un comentario comparándola con el genio de Montana. A mi no me lo parece. Creo que el director japonés recreea un suspense más "normal", en el cual al final se atan los cabos, cosa que no sucede de forma clara con Lynch.
Como curiosidad, la reina del pop, Madonna, utilizó algunas imágenes de la película, para posteriormente proyectarlas en pantalla gigante durante su gira de conciertos del 2001.
Para el que no la haya visto la recomiendo y mucho. Asistiréis a un viaje alucinante al fondo de la mente.
Por cierto, ¿y el significado del título? "Perfect Blue"...
Os dejo con uno de los párrafos de la novela de Takeuchi:
"Hay días perfectos, donde no llueve (o quizás si llueva) en los que se
detiene el tiempo (o quizás no se detenga) y sin querer miraste al cielo
y te diste cuenta, que era Azul Perfecto...."
Cuatro películas y una serie. Todas muy recomendables y espléndidas.
- "Perfect Blue" (1998)
- "Millennium Actress" (2001)
- "Tokyo Godfathers" (2003) (una versión de "Tres Padrinos" de J. Ford)
- "Paranoia Agent" TV (2004)
- "Paprika, detective de los sueños" (2006)
Por último y a modo de homenaje del gran maestro quiero dejar su último mensaje que nos dejó. Consciente de que el cáncer iba a acabar con su vida, dejó estas últimas y emocionantes notas.
Mensaje de Satoshi Kon antes de morir.
Sayonara (Adiós)
Cómo podría olvidar el 18 de mayo de este año.
Recibí el siguiente diagnóstico de un cardiólogo en el hospital de la Cruz Roja de Musashino.
"Es la última etapa del cáncer de páncreas. La metástasis llegó a muchos huesos. Le queda, a lo mucho, medio año de vida."
Mi esposa y yo escuchamos juntos. Era un destino tan inesperado e inaceptable que los dos apenas pudimos soportarlo.
Honestamente solía pensar que no podría evitar morir cualquiera de estos días. Sin embargo, fue tan repentino.
Para estar seguro, tuve algunas señales. Dos o tres meses antes de
eso tuve fuertes dolores en varias zonas de la espalda y en las
articulaciones de mis piernas; perdí fuerza en mi pierna derecha y me
costaba trabajo caminar, y comencé a ir con un acupunturista y con un
quiropráctico, pero nada mejoró. Así que después de que me hicieron
resonancias magnéticas, tomografías y demás estudios avanzados, llegó de
pronto el diagnóstico de cuánto tiempo me quedaba.
Era como si la muerte en persona se hubiera puesto justo detrás de
mí antes de enterarme, y no había nada que pudiera hacer. Después del
diagnóstico, mi esposa y yo investigamos cómo podía prolongar mi vida.
Era, literalmente, una situación de vida o muerte. Recibimos apoyo de
amigos incondicionales y aliados poderosos. Rechacé los medicamentos
anticáncer, y traté de vivir con una perspectiva del mundo un poco
diferente a la de la norma. El hecho de rechazar lo que supuestamente es
normal, me parecía que era algo muy mío.
En realidad nunca sentí que pertenecía a la mayoría. Ni en asuntos
de cuidados médicos ni en ninguna otra cosa. "¡Por qué no tratar de
seguir viviendo de acuerdo con mis propios principios!" Sin embargo, al
momento de crear una obra [una película], la fuerza de voluntad no
bastaba para realizar el trabajo. La enfermedad avanzaba día tras día.
Por otro lado, como miembro de la sociedad, acepto al menos la mitad
de lo que la sociedad en general considera correcto. Pago impuestos.
Estoy lejos de ser un ciudadano ejemplar, pero soy del todo un miembro
de la sociedad japonesa. Así que, exceptuando las cosas que necesitaba,
desde mi punto de vista, para prolongar mi vida, también intenté hacer
todo lo necesario para "prepararme para morir con propiedad".
Aunque creo que no lo hice tan bien. (Pero) una de las cosas que hice
fue, con la cooperación de dos amigos en los que podía confiar, armar
una compañía para que se encargara de cosas como el insignificante
número de obras con derechos de autor que poseo. Otra cosa que hice fue
asegurarme de que mi esposa recibiera las modestas pertenencias que
tengo al escribir un testamento. Desde luego, no creo que alguien
peleara por mi legado ni nada de eso, pero quería estar seguro de que mi
esposa, quien permaneció a mi lado en este mundo, no tuviera nada de
qué preocuparse; además quería quitarle el peso de encima a aquél que
daría ese saltito, a mí, antes de que partiera.
El papeleo e investigación necesarios para estas tareas, para el que
ni mi esposa ni yo somos buenos, corrió a cargo rápidamente de mis
maravillosos amigos. Después, cuando me dio neumonía y estaba a las
puertas de la muerte, y puse mi firma final en el testamento, pensé que
si moría justo en ese momento ya nada se podía hacer para evitarlo.
"Ah... puedo morir al fin."
Después de todo, me llevaron en ambulancia al hospital de la Cruz
Roja de Musashino dos días antes de eso; luego me trajeron de regreso al
mismo hospital en ambulancia al día siguiente. Hasta tuve que ser
hospitalizado y me hicieron muchas revisiones. Los resultados de esos
exámenes: neumonía, agua en mi pecho y, cuando le pregunté directamente
al doctor, la respuesta que recibí fue muy seca, y de alguna manera se
lo agradecí.
"Usted va a vivir uno o dos días más... y si llegara a salvarse de ésta, probablemente no vivirá más allá de fin de mes."
Mientras escuchaba, pensé, "es como si me estuviera dando el pronóstico del tiempo", pero aún así la situación era espantosa. Eso fue el 7 de julio. Fue un Tanabata brutal, sin duda.
Así que decidí ahí mismo.
Quiero morirme en mi casa.
Quizá le causé problemas a mi gente, pero les pedí que vieran cómo
podría escapar y volver a casa. [Logré huir] gracias a los esfuerzos de
mi esposa, la cooperación del hospital pese a su posición de darse por
vencidos conmigo, a la tremenda ayuda de otras instituciones médicas y a
las coincidencias, que fueron tantas, que parecían regalos del cielo.
Nunca había visto que tantas coincidencias y sucesos se acomodaran de
manera tan fina en la vida real; apenas podía creerlo. Esto no era "Tokyo
Godfathers", después de todo. Mientras mi esposa corría de aquí para
allá arreglando mi escape, yo le suplicaba a los doctores "¡si pudiera ir a casa aunque sea medio día, todavía podría hacer cosas!",
para después esperar a la muerte a solas, en una deprimente habitación
de hospital. Estaba solo, pero esto era lo que pensaba.
"Tal vez morir no sea tan malo."
No tenía razones para ello, y tal vez necesitaba pensar así, pero sorprendentemente me sentía calmado y relajado.
Sin embargo, sólo había una cosa que me molestaba.
"No quiero morir aquí..."
Mientras pensaba eso, algo se movió del calendario de la pared y comenzó a esparcirse por la habitación.
"Oh, no, una línea marchando fuera del calendario. Mis alucinaciones no eran del todo originales."
Tuve que sonreír ante el hecho de que mi instinto profesional seguía
trabajando aún en momentos como este, pero de cualquier manera
probablemente estaba en el punto más cercano a la tierra de la muerte de
lo que había estado hasta ese punto. Realmente sentí muy cerca de mí a la muerte.
Con la ayuda de mucha gente, milagrosamente escapé de la Cruz Roja de
Musashino y volví a casa, envuelto en la tierra de la muerte y sábanas.
Debería hacer hincapié en que no tengo malas críticas ni odio contra
el hospital de la Cruz Roja de Musashino, así que no me mal interpreten.
Sólo quería ir a mi casa, a mi propio hogar. La casa donde vivo.
Me sorprendió un poco que, mientras me llevaban a la sala, como un
bono, tuve esa experiencia de lecho de muerte con la que todos están
familiarizados; ésa de "ver desde arriba cómo trasladan tu cuerpo a la
habitación". Me miraba desde arriba a mí mismo y a la escena a mi
alrededor desde una posición muy alejada del suelo, a través de un lente
gran angular y destelleante. El cuadrado de la cama a la mitad de la
habitación parecía grande y prominente, y mi cuerpo envuelto en sábanas
era bajado a la mitad del cuadrado. Sin mucho cuidado, pero no me quejo.
Así que lo único que tenía que hacer era esperar a la muerte en mi propio hogar.
Sin embargo, logré superar la neumonía.
¿Eh?
Más o menos esto fue lo que pensé.
"¡Ni siquiera soy bueno para morir! (me reí)."
Después de eso, cuando no podía pensar en nada más que en la muerte,
pensé que en realidad había muerto en aquella ocasión. En mi cabeza, la
palabra 'renacer' apareció muchas veces.
Sorprendentemente, después de eso mi fuerza vital se rejuveneció.
Desde el fondo de mi corazón, creo que fue gracias a la gente que me
ayudó; primero que nada mi esposa, mis amigos comprensivos, los doctores
y las enfermeras.
Ahora que mi fuerza vital se ha reestablecido, no podría
desperdiciar mi tiempo. Me dije que me habían dado una vida extra y que
tenía que usarla con cuidado. Así que pensé que quería borrar al menos
una de las irresponsabilidades que había dejado en este mundo.
Para ser honesto, sólo le dije lo del cáncer a las personas cercanas a mí. Ni siquiera le dije a mis padres.
En particular, por varias complicaciones laborales, no podía decirle
nada a la gente, aún si hubiera querido hacerlo. Quería anunciar mi
cáncer en Internet y reportar lo de mi poco tiempo de vida, pero si la
muerte de Satoshi se hubiera calendarizado, se habrían creado olas,
aunque fueran pequeñas. Por esa razón actué de manera irresponsable con
la gente. Estoy muy apenado.
Había tanta gente a quien quería ver antes de morir, aunque sea para darles las gracias.
Familia y parientes, viejos amigos y compañeros de la primaria,
secundaria y preparatoria; a los amigos de la universidad, a la gente
que conocí en el mundo del manga, de quienes tuve mucha inspiración; la
gente del mundo del anime que se sentaba a mi lado, con quienes iba a
beber, con quienes competía por los mismos trabajos; los colegas con
quienes compartí buenos y malos momentos. La cantidad infinita de gente a
quienes pude conocer debido a mi posición como director de cine; a las
personas que se hacían llamar mis admiradores, no sólo en Japón sino en
todo el mundo; a los amigos que hice por Internet.
Hay mucha gente que quiero que ver al menos una vez (bueno, también
hay gente a quien no quiero ver), pero si los viera, tengo miedo de que
el pensamiento de "no volveré a ver a esta persona otra vez" me invada, y
que eso provoque que no tenga una muerte tranquila. Aunque me recuperé,
me queda muy poca energía vital, y se necesita mucho esfuerzo para ver a
las personas. Entre más personas me querían ver, más difícil era para
mí verlas. Qué ironía. Además, la parte inferior de mi cuerpo estaba
paralizada, por el cáncer que había invadido mis huesos, y estaba echado
en mi cama; no quería que la gente viera mi cuerpo escuálido. Quería que la mayoría de la gente que conocí me recordara como el Satoshi que estaba lleno de vida.
Me gustaría usar este espacio para disculparme con mis parientes, amigos y conocidos por no decirles sobre mi cáncer, por mi irresponsabilidad. Por favor, comprendan que éste fue un deseo egoísta de Satoshi. Es decir, Satoshi Kon fue "esa clase de sujeto". Cuando imagino sus rostros, sólo tengo buenos recuerdos de sus sonrisas. A todos, gracias por todos esos grandes recuerdos. Amé el mundo en el que viví. Sólo pensar en eso me hace feliz.
Toda la gente que conocí a lo largo de mi vida, de manera positiva o
negativa, ayudó a moldear al ser humano que es Satoshi Kon, y estoy muy
agradecido por esos encuentros. Aún si el resultado final es una muerte
prematura a mis cuarenta y tantos, acepto esto como mi propio y único
destino. Después de todo, me pasaron muchas cosas positivas.
Esto es lo que pienso ahora sobre la muerte. "Sólo puedo decir que es muy mala." En verdad.
Sin embargo, aunque pudiera liberarme de muchas de mis acciones
irresponsables [eso de no decirle a la gente], no puedo evitar
arrepentirme de dos cosas. Sobre mis padres y sobre el fundador de
Madhouse, el señor [Masao] Maruyama.
Aunque ya era tarde, no había otra opción más que revelar toda la verdad. Quería rogarles que me perdonaran.
Tan pronto como vi el rostro del señor Maruyama cuando vino a verme a mi casa, no pude detener mis lágrimas ni mi vergüenza. "Estoy muy apenado por terminar así..." El señor Maruyama no dijo nada, sólo negaba con la cabeza y apretaba mis manos.
Estaba muy agradecido. Como una avalancha, llegaron a mí sentimientos
de gratitud y regocijo por haber tenido la suerte de trabajar con esta
persona. Tal vez sea egoísta, pero sentí como si hubiera sido perdonado
en ese instante.
Mi más grande arrepentimiento es la película La máquina que sueña. Estoy preocupado no sólo sobre la película misma, sino por las personas con las que trabajé para ello. Después de todo, existe una gran posibilidad de que los libretos que creamos con sangre, sudor y lágrimas, nunca sean vistos.
Esto es porque Satoshi Kon metió mano en la historia original, el
guión, los personajes, los escenarios, los bocetos, la música... en cada
una de las imágenes. Desde luego, hay cosas que compartí con el
director de animación, el director de arte y otros miembros del equipo,
pero básicamente la mayoría del trabajo sólo puede ser comprendida por
Satoshi Kon. Es fácil decir que fue mi culpa por hacer las cosas de esa
manera, pero desde mi punto de vista me esforcé lo más que pude para
compartir mi visión con los demás. Sin embargo, en mi estado actual sólo
puedo sentir un profundo remordimiento por mi inepcia en esas áreas. Estoy en verdad apenado con todo el equipo. Sin embargo, quiero que ellos entiendan, aunque sea un poco. Satoshi Kon era "esa clase de sujeto", y por eso fue capaz de hacer el anime desquiciado que era un poquito diferente. Sé que es una excusa egoísta, pero piensen en mi cáncer y perdónenme, por favor.
No he estado ociosamente esperando a la muerte; incluso ahora estoy
pensando con mi débil cerebro alguna forma de que el trabajo siga vivo
después de que me vaya. Pero son sólo ideas superficiales. Cuando le dije al señor Maruyama sobre mis preocupaciones acerca de La máquina que sueña, él sólo dijo, "no te preocupes. Ya se nos ocurrirá algo, así que no te preocupes".
Lloré.
Lloré incontrolablemente.
Hasta con mis películas anteriores, había sido muy irresponsable con
las producciones y los presupuestos, pero siempre tuve al señor
Maruyama para que lo solucionara por mí, al final.
Esta vez no fue diferente. En realidad no he cambiado.
Pude hablar abiertamente con el señor Maruyama. Gracias a esto fui
capaz de sentir, al menos un poco, que los talentos y habilidades de
Satoshi Kon tenían algo de valor en nuestra industria.
"Lamento perder tu talento. Ojalá pudieras dejárnoslo."
Si el señor Maruyama de Madhouse dice eso, puedo irme al otro mundo con un poco de orgullo, después de todo.
Y, desde luego, aunque nadie más me lo diga, lamento que mis visiones
raras y la habilidad para dibujar cosas con detalle se van a perder,
pero no puedo hacer nada para evitarlo. Estoy
agradecido desde el fondo de mi corazón porque el señor Maruyama me dio
la oportunidad de mostrarle al mundo esas cosas. Gracias, muchas
gracias. Satoshi Kon fue feliz como director de animación.
Fue desgarrador decirle a mis padres.
En verdad intenté ir a Sapporo, donde viven mis padres, mientras
podía, pero mi enfermedad empeoró tan irritante e inesperadamente rápido
que terminé por llamarles por teléfono desde la habitación del hospital mientras estaba cerca de morir.
"Estoy en la última etapa del cáncer y moriré pronto. Fui muy feliz por haber nacido como su hijo. Gracias."
Debió ser devastador escuchar esto de repente, pero estaba seguro de que iba a morir en aquel momento.
Pero luego regresé a casa y sobreviví a la neumonía. Tomé la gran
decisión de ver a mis padres. Ellos querían verme también. Pero iba a
ser muy difícil verlos, y no tenía la fuerza para hacerlo. Pero quería
ver los rostros de mis padres por última vez. Quería decirles cuán
agradecido estaba con ellos por haberme traído a este mundo.
He sido una persona feliz. Aunque debo disculparme con mi esposa,
con mis padres y con toda la gente que amo, por vivir mi vida un poco
más rápido que la mayoría.
Mis padres apoyaron mis deseos egoístas y llegaron desde Sapporo hasta mi casa al día siguiente. Nunca podré olvidar las primeras palabras que salieron de la boca de mi madre cuando me vió tumbado ahí.
"¡Perdóname por no haberte traído a este mundo con un cuerpo más fuerte!"
Me quedé mudo.
Sólo pude pasar poco tiempo con mis padres, pero fue suficiente. Sentía que con ver sus rostros sería suficiente, y así fue.
Gracias, padre, madre. Estoy tan feliz de haber nacido en este mundo como hijo de ustedes dos.
Mi corazón está lleno de recuerdos y gratitud.
La felicidad como tal es importante, pero estoy agradecido de que
ustedes me hayan enseñado a apreciar la felicidad. Muchísimas gracias.
Es muy irrespetuoso morir frente a los padres de uno, pero en los
últimos diez años o más, pude hacer lo que quise como director de anime,
alcanzar mis metas y obtener buenas reseñas. Lamento que mis películas
no hayan ganado mucho dinero, pero creo que tuvieron lo merecido. En
estos diez años o más en particular he sentido que he vivido más
intensamente que otras personas, y creo que mis padres entendieron qué
había en mi corazón.
Gracias a las visitas del señor Maruyama y mis padres, sentí como si me hubieran quitado un gran peso de encima.
Por último, a mi esposa, a quien más preocupo, pero quien ha sido mi apoyo hasta el final.
Desde el momento del diagnóstico, nos hemos
ahogado juntos en lágrimas tantas veces. Cada día fue brutal para
ambos, física y mentalmente. Casi no hay palabras para
describirlo. Pero la razón de por qué fui capaz de sobrevivir ante esos
días difíciles fueron las palabras que me dijiste justo después de que
recibimos la noticia.
"Me quedaré a tu lado hasta el final."
Fiel a esas palabras, como si dejaras mis preocupaciones en el
polvo, habilmente dirigiste las demandas y exigencias que llegaron a
nosotros como una avalancha, y rápidamente aprendiste a cuidar de tu
esposo. Me conmovió tanto ver cómo lidiabas con las cosas con tanta
eficacia.
"Mi esposa es asombrosa."
¿Dices que no hay necesidad de decir eso ahora? No, no. Eres aún más
asombrosa de lo que ya eras. En verdad puedo sentirlo. Aún después de
mi muerte, pensaré que tú enviaste a Satoshi Kon al otro mundo con
elegancia. Desde que nos casamos, estuve tan
envuelto en el trabajo que fue hasta que me dio cáncer que pude pasar
más tiempo en la casa; qué vergüenza.
Pero te quedaste cerca de mí, siempre entendiste que necesitaba zambullirme en mi trabajo, que mi talento estaba ahí. Gracias.
Hay tantas cosas, innumerables cosas que me preocupan, pero todo
necesita un final. Por último, quisiera expresar mi profunda gratitud al
Doctor H, quien accedió a verme al final en mi casa, aunque es algo que
ya no se hace en estos días, y a su esposa y enfermera, la señora K.
Los cuidados médicos en una casa particular causan molestias, pero
usted pacientemente lidió con mis múltiples achaques y dolores causados
por el cáncer, y se empeñó en hacer que mi destino final, llamado
muerte, fuera tan bueno como se pudiera. No puedo decir cuánto me ayudó.
Y usted no sólo lidió con este arrogante y difícil paciente como si
fuera sólo su trabajo, sino que se comunicó conmigo como ser humano. No
puedo decir cuánto me apoyó, ni cuánto me salvó. Su calidad humana me
animó tantas veces. Estoy profunda, profundamente agradecido.
Y ésta es la última vez, desde que recibí el diagnóstico a mediados
de mayo hasta hoy, en que he tenido la suerte de recibir la cooperación,
ayuda y apoyo de dos amigos, tanto del trabajo como personales. Mi amigo T, quien ha sido un camarada desde la preparatoria y es miembro de KON' Stone Inc.; y el productor H. Les agradezco a ambos desde el fondo de mi corazón. Muchas, muchas gracias.
Es difícil para mí con este insignificante vocabulario expresarles a
ambos mi gratitud de manera adecuada. Mi esposa y yo hemos recibido
tanto de ustedes.
Si ustedes no hubieran estado con nosotros, estoy seguro de que
estaría esperando la muerte mirando a mi esposa, sentada a mi lado, con
mucha más angustia y preocupación. Estoy realmente en deuda.
Y, si puedo pedir una cosa más, ¿podrían
ayudale a mi esposa a superar esto después de mi muerte? Podría tomar
ese vuelo con mi mente tranquila si pudieran hacer eso por mí. Se los
pido desde el fondo de mi corazón.
Así
que, a todos los que leyeron este largo documento, gracias. Con mi
corazón lleno de gratitud por todo lo bueno en el mundo, soltaré mi
bolígrafo.